Estoy triste... muy triste. No, no digas nada déjame llorar a solas son recuerdos que duelen. Galopan en mis pensamientos son torrentes de lluvia que mojan mis mejillas.
Triste, mi amor, muy triste; pero no deseo que llores sola, déjame llorar a tu lado lo deseo; galopas en mi caballo blanco, te ensueño con el pensamiento, empapados en torrente de lluvia, trasluciendo nuestros cuerpos. Quisiera calcinar estos labios que besaron tanto a ese ingrato. Estoy muy triste amiga mía todavía está abierta esta llaga aun su recuerdo vive en mi alma.
Deja que se curen mis heridas para brindarte un corazón sano, deseo besar tus labios de jazmín, que tan ansiosamente me besaron. Ingrato soy por no saber aportarte, la tristeza me corroe el alma, estoy triste muy triste con las heridas abiertas y el corazón sangrado en tu recuerdo, déjame reparar mi error, curar tus heridas. Te recibí como agua fresca en mi vida, te anhele con ardor, con pasión te besé hasta sangrarme los labios con los tuyos, tu recuero todavía vive en mi corazón, con heridas sangrando por tu ingratitud, olvidarte no puedo, aceptarte me duele; qué puedo hacer sino amarte en tormento.
Lo sé mi vida, tu tomento es mi sufrimiento, equivocarse es de de humanos, perdonar divino; déjame amarte, te quiero tanto que sin ti yo muero, sé que motivos tienes para odiarme y no aceptarme, pero en nombre de nuestro amor, apiádate de mi alma, restañemos nuestras sangrantes heridas y amémonos olvidando nuestras impetuosas amarguras.
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