-¿Fallar? Tal vez ... ¿Rendirse? J A M Á S
Recuerdo ese seminario cuando nos preguntaban " ¿En donde se ven en 5 años? " exactamente hace 5 años y no me veía aquí, no me veía haciendo esto, haciendo nada, estoy un poco triste conmigo, tanta calidad y capacidad para tener tan pocos logros pero también estoy consciente de que es propiamente mi culpa no haber tenido más logros en mi vida. Me preguntaba hace 5 años en donde me veía, me veía en un club jugando futbol, pensando solamente en mí y pensando solamente en mi, lejos de mis amigos y lejos de mi familia. O tal vez me veía en algún tipo de lugar aprovechando mis máximos recursos y toda mi capacidad. Son cosas que quedan en mi, sea bueno o malo queda en mi.
¿La vida cambiará después de los veinte?, pensé, pero quizá deseaba un poco más o esperaba algo mejor, es el segundo escalón en una escalera de vida. Esperaba saber que hace distintos los días y las horas cuando se acaban los diecinueve y después aparecen las 20 velitas en el pastel. O quizás no, sólo intentas ver si en algo es diferente vivir hasta los 19 que hacerlo hasta los 21 o solamente es curiosear y llegar a otra etapa de la vida. Como sea, esto da como resultado un cambio en la perspectiva de la edad. “La adolescencia termina a los veintinueve”, arremetía, todavía más juvenil, Carrie Bradshaw (Sarah Jessica Parker) en algún episodio de Sex and the city.
Ser joven hoy día es una cuestión que se prolonga indefinida, casi inexistentemente, más allá de la edad. Hoy hay ancianos de veintiuno, y adolescentes de treinta y cinco. ¿No es así la historia moderna? Por eso no sé decir si a los veinte me convertiré en adulto o seguiré siendo un niño en cuerpo de un joven. Reconozco en mí un sentido de responsabilidad que no es la de un quinceañero, pero ése lo tengo consciente desde los dieciocho (eso de ser legal, poder cometer un error y tener ya consecuencias reales).
Sí puedo, en cambio, contar que a los 20 años, muchos conocidos y amigos dicen que comenzaron a vivir. Crecí creyendo que las cosas me eran perfectas y que nada nunca podría salirme mal pensando que el mundo era yo y giraba al rededor de mi hasta que algún día vi que no era así. Mis decepciones, mis fracasos y mis frustraciones, ésas que toda persona tiene, hasta que se da cuenta que eso mismo es vivir. Pero dicen que los veinte te van restando ego (algo que casi no tengo). Por eso dicen que comienzas a vivir: un día amaneces y descubres que conceptos como verdad, sinceridad, confianza, amistad, comunicación y fidelidad, cobran más peso y significados más profundos.
Y si, pasa: un día te ves al espejo y te encuentras tan distinto, ves tan movido tu eje que tienes que iniciar de nuevo contigo mismo y no necesitas tener 20 o 21 ni 14 o 15 es algo que nos pasa. A los veinte pretendo profundizar mis amistades, y deshacerme de muchas otras que considero dañinas. Eso es favorable, ya tiene mucho tiempo que vengo haciendo. Las relaciones que he tenido hasta los 20, han sido las mejores, las mejores amantes, las mejores mujeres, los mejores amigos, la mejor familia y las mejores relaciones interpersonales que he tenido. Eso no significa que fueran los mejores éxitos: han sido también las mejores decepciones.
Tuve que decidir, escoger, observar y concientizar, y luego decidir, porque si algo así llega naturalmente, después de los veinte, es una sensación como de que corre el tiempo más veloz, y que hay muy poco por perder. A los veinte supongo que se van algunos miedos, pero llegan otros tantos. Da más miedo perder amigos, ser irresponsable y decidir, trabajar, tener una carrera o fallar en sí. Se piensan más las cosas, pero en consecuencia se toman mejores opciones.
Se va haciendo cada vez más sencillo mandar todo a la mierda, pero también se corre más el riesgo de convertirse en la típica persona que cometió un error para vivir con ello toda la vida. Y el aumento en la velocidad en que parece correr el tiempo hace que todo sea más: se extraña más, se ama más, se estudia más, se trabaja más. Y todo sabe distinto: los besos, los chicles, las drogas, el alcohol y la muerte. Dicen que a partir de los veinte no se teme morir, pero sí se le mira con más respeto a la vida y se aprende a dar lugar a los demás sin perder terreno propio. A partir de los veinte se cree cada vez menos en los ídolos populares, más en el destino,se duda de la religión y un poco en el verdadero amor.
Se prueban más cosas y las ya conocidas se reconocen distintas. Aparecen más personas y conocidas de años se van, aparentemente para no volver. Se sufre igual, pero por motivos diferentes y llorar no se vuelve más complicado, sino más inútil (inconscientemente inútil). A partir de los veinte, las lágrimas se convierten en artículos de lujo y regarlas por alguien o algo duele más que llorarlas. Me dijeron que también a los veinte se van pidiendo cada vez menos abrazos, pero que duren más tiempo. Se escucha más música, pero de más artistas, porque con los veinte entran también unas ganas absurdas y desquiciantes de conocerlo todo. Duelen más las cicatrices del pasado y se siente más las caricias del presente. El sexo se vuelve más consciente, y a veces también da voces de alarma y se reconsidera. Y todo sabe diferente. Se cobra más conciencia de lo ajeno, y se vuelve uno más celoso de lo personal.
Todo esto es paulatino. Quizá varíe de persona a persona, de sexo, de profesión a profesión incluso. No amaneces a los veinte siendo consciente de tantas cosas. Pero antes de esos veinte hay que agradecer, tomar un poco de tiempo para hacerlo, resaltar los triunfos y fracasos. Primero a las dos personas más importantes de mi vida, los dos grandes superhéroes que ni marvel jamás dibujaría, mis padres, por impulsarme día a día para cumplir mi objetivos, por verlos partirse el alma para mi bienestar, por educarme e inculcarme todos los valores que hacen que sea una persona humanamente completa, por todo el apoyo y el cariño a lo largo de este tiempo.
Los amigos, algo que son para mí son lo más importante porque no tuve hermanos de sangre pero si hermanos de vida, mis brothers, éramos 11 y cada vez menos pero los que quedamos los conozco a la perfección y siempre han estado conmigo en toda mi vida, desde que tengo memoria, los amo como a nadie y siempre serán mis mejores amigos, Dom Fitz Alexis Fercho Tona Chule Daniel que son parte de esto y de mi. Grandes amigos que perduran del CAM y sobrevivientes de la FMP que todavía tienen mi cariño y yo el suyo y ahora los habibis, amigos de la universidad que aunque no hay mucho conocimiento de nuestras vidas son grandes personas y muy buenos amigos y muchas personas, compañeros y amigos que conocí en otros lugares que no sea la escuela que también son parte importante en mi vida.
Grandes fracasos en mi vida, como no llegar a cumplir mi más grande sueño, fallar en la oportunidad para quedarme en la Unam, no ser presidente de Selider, errores y fallas que he cometido como persona, como hijo y como amigo.Pequeños logros como ganar títulos en la academia y en la fundación, sobresalir en la ong en la que estuve, estar en la Unam después de algunos intentos.
¿Que seguirá? ¿En donde me veo en 5 años? no lo se, no se puede planear una vida debido a que la vida cambia cada minuto, me rio de las personas que tienen planes de vida, cuando un parpadeo cambia todo, pero estoy seguro de que grandes cosas están por venir, y solamente agradecer, tener esa incertidumbre de que vendara en un futuro y seguir creciendo día con día. Gracias a todas las personas que han formado parte de esta historia y este blog.
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